Combustible, gas, electricidad, litio, aceite de oliva y vino: lo que produce su grupo aparece en gestos cotidianos que pocos asocian con una empresa de energía.
La energía y los productos que Alejandro Bulgheroni maneja desde su grupo son de los que casi no se notan hasta que faltan. Al frente de Pan American Energy Group, la mayor empresa privada integrada de energía de la región, el empresario argentino conduce un negocio que toca la rutina por más vías de las que suelen advertirse: el tanque del auto, el gas que calienta una casa, la luz que llega a la red, la batería de un dispositivo y, también, lo que termina sobre la mesa. Esa presencia silenciosa atraviesa el día sin que su nombre aparezca por ningún lado.
El tanque del auto y el gas de la casa
El punto más reconocible está en los combustibles. Pan American Energy es la segunda petrolera del país detrás de YPF, con su corazón en Cerro Dragón, uno de los mayores yacimientos de hidrocarburos de Sudamérica, con más de 3.200 pozos en producción de gas y petróleo. De esa cadena salen la nafta y el gasoil que mueven el transporte, y el gas que llega a hogares e industrias. Para el consumidor, esa historia recién empieza en el surtidor o en la factura, y tiene una cara visible: las 735 estaciones de servicio de Axion Energy, una de las tres principales refinadoras y comercializadoras de combustibles de la Argentina.
La electricidad que llega desde el viento
La rutina eléctrica también pasa, en parte, por sus inversiones. El grupo participa en la generación renovable mediante los parques eólicos Vientos Patagónicos, Vientos Sudamericanos y Parque Eólico del Sur, en Chubut. Esa energía se vuelca a la red y se mezcla con el resto del sistema, de modo que parte de la luz que enciende una casa o sostiene una oficina nace del viento patagónico que esas turbinas transforman, sin que el usuario final pueda distinguir su origen.
El litio detrás de las pantallas
Una de las apuestas más nuevas conecta el negocio con la vida digital. Pan American incorporó la minería de litio, el mineral clave para almacenar energía y el componente que hace funcionar las baterías de teléfonos, computadoras portátiles y autos eléctricos. La demanda de ese recurso crece al ritmo de la electrificación, y la decisión ubica a una compañía nacida del petróleo en el insumo que alimenta los dispositivos que ordenan el día. En Estados Unidos, además, el grupo opera en la extracción no convencional con equipos de fractura cien por ciento eléctricos, otra forma de producir la energía que sostiene esas rutinas.
Lo que termina sobre la mesa
Por fuera de la energía, varios productos de Bulgheroni entran directo a la cocina. El aceite de oliva Colinas de Garzón, la producción lechera de gran escala del complejo Estancias del Lago y los vinos de Bodega Garzón son parte de esa pata agroindustrial que el empresario desarrolló junto a su esposa, Bettina Guardia. Lo que en su negocio es una decisión de inversión, en la vida diaria de mucha gente es una botella en la mesa, un chorro de aceite sobre un plato o un vaso de leche, gestos cotidianos que rara vez se asocian con el dueño de una petrolera.
El confort como experiencia
La misma lógica se traslada al descanso y al ocio. En la costa uruguaya, entre José Ignacio y Punta del Este, el grupo levantó hoteles, restaurantes y el desarrollo Costa Garzón, con el chef Francis Mallmann al frente de su cocina y un campo de golf abierto buena parte del año. Para Bulgheroni, ese confort se mide en el detalle: «la hospitalidad cinco estrellas es precisión emocional», definió, con la idea de que cada gesto se perciba como natural. Quien pasa unos días en esos lugares vive, sin pensarlo, otro tramo del mismo entramado que le da combustible al auto o luz a la casa.
Una presencia que sigue creciendo
Para quien usa energía y consume productos sin reparar en su origen, el alcance de este grupo se mide en continuidad. La estructura que conduce Bulgheroni —combustibles, gas, electricidad renovable, litio para baterías, alimentos y hospitalidad— abarca tanto lo que ya está en cada rutina como lo que la sostendrá en los próximos años. Con los parques eólicos sumando potencia, el litio ganando peso y Costa Garzón en desarrollo, ese vínculo entre sus negocios y la vida cotidiana seguirá cambiando de forma sin dejar de estar presente en el día a día de la gente.
