Mucha gente no desea calentar toda la casa a partir de una única fuente, sino que prefiere instalar aparatos individuales en las habitaciones que no se utilizan todo el tiempo. Por eso se encuentran a menudo en casas o pisos que funcionan con sistemas centralizados de calefacción, en especial en el caso de las chimeneas hogar.
Carbón
Chimeneas hogar. Hay que comprobar que el tamaño de la chimenea es adecuado para su conducto de tiro; además, deberá haber un suministro adecuado de aire, con preferencia directamente desde el exterior, pues de lo contrario el tiro se llevará una gran parte del aire caliente que produzca la chimenea.
Estufas
Existen muchas clases, adecuadas para casi todos los tipos de habitaciones. Se pierde mucho menos aire caliente a través del tubo de humos que en el caso de las chimeneas; otra ventaja es que el rendimiento térmico suele ser superior.
Gas
Calefactores de gas. Por lo general no son tan bonitos como las chimeneas hogar o las estufas de carbón, pero son automáticos y no requieren mantenimiento. Pueden producir calor radiante, por convección o una combinación de ambos. Existen modelos decorativos que imitan las chimeneas, pero su mantenimiento resulta relativamente caro, ya que al estar abiertos se pierde calor por el tiro.
Los calefactores de gas no tienen que estar obligatoriamente conectados al tiro de una chimenea, sino que pueden funcionar con un tubo o agujero de aireación o bien con una tubería de 50 mm de diámetro que conduzca al exterior siguiendo el zócalo.
Las estufas murales de convección que funcionan con gas son aparatos con sistemas de aireación capaces de calentar habitaciones grandes y vestíbulos. Si llevan temporizador y se colocan en todas las habitaciones, pueden dar casi el mismo resultado que un sistema de calefacción central.
Electricidad
Existe una amplia gama de estufas y calefactores eléctricos por radiación, convección o una combinación de ambos métodos. Son todos muy eficaces, pero, por lo general, caros de mantenimiento.
Gas licuado
Las estufas portátiles de propano y butano son muy populares, pero son bastante voluminosas y tienen tendencia a producir condensación. Por lo general no están equipadas con tubo de humos, por lo que hay que cuidar de que exista la ventilación adecuada en las habitaciones donde se utilizan.
El almacenamiento
Las casas de ensueño, profusamente fotografiadas en las revistas, se distinguen invariablemente no sólo por su estilo, sino también por su sencillez y orden y, a veces, por una total ausencia de objetos. La vida real es distinta, claro está. En todas las casas hay cosas y objetos diversos. Las cosas que nos pertenecen, y el modo, el momento y el lugar en que las utilizamos, son factores que configuran el lugar donde vivimos. La clave para lograr un ambiente doméstico limpio y ordenado es procurar que todo lo que se muestra esté allí para ser visto y usado, y que el resto se oculte de la vista.
Si la casa dispone de un sistema de almacenamiento bien pensado, tendrá usted sus cosas en orden, sin que le causen molestias inútiles. Esto no significa en absoluto que haya que esconderlo todo, sino que todo ha de tener su lugar y ha de encontrarse allí donde se desea que esté.
Las ventajas de un buen sistema de almacenamiento son múltiples. La más evidente es que ahorra muchos malos ratos, ya que uno no tiene que enfrentarse constantemente con el desorden y puede encontrar las cosas sin tener que andar rebuscando por una maraña inextricable. En casi todas las casas hay uno o varios cajones u otros recipientes llenos de todo tipo de cosas que no tienen un lugar concreto. Esto nos cuesta una rabieta cuando se necesitan las llaves del coche y hay que ir a rescatarlas de un montón de monedas sueltas, carretes de algodón mezclados, aquel ovillo de cordel tan útil, una variada colección de plumas y lápices, chapas, postales del verano pasado, el contenido de una caja de cerillas rota y algunos tornillos oxidados. Si este desorden aumenta un poco más resulta que otras cosas más voluminosas tampoco tienen un sitio concreto. El vestíbulo se ha convertido en una carrera de obstáculos, y hay que ir sorteando bicicletas, botas y el correo atrasado; la sala de estar está llena de pilas de discos y de deberes escolares, etcétera.
Si las cosas están bien ordenadas y son fácilmente accesibles, se conservan mejor y duran más. Otra de las ventajas de tener las cosas bien guardadas es que se crean espacios nuevos. Las habitaciones libres de trastos inútiles revelan unas cualidades de las que quizá no nos habíamos percatado: unas líneas puras, unos detalles arquitectónicos y una sensación de espacio.
