
La revolución estética que causó el rock nacional desde sus inicios en 1965, cuando dio a conocer su propuesta contracultural desde los circuitos marginales hasta su difusión masiva, a partir de la guerra de las Malvinas, tuvo una definitiva influencia en la conformación de una línea de vestimenta especialmente destinada a los argentinos más jóvenes. Después de actuar años en condiciones francamente difíciles, a partir de 1982 la música de rock se beneficia con las disposiciones de la no difusión de música cantada en inglés por los medios de comunicación. Es entonces cuando las diferentes bandas musicales y sus maneras de vestirse se convierten en los referentes grupales de mayor influencia en la determinación de la identidad juvenil.
El rock contagió el ritmo a una nueva época más abierta, eléctrica, dura; una época signada por la violencia y la inseguridad, a la que el rock respondió con armas musicales en busca de un cambio de mentalidad… pero lo concreto es que muchas pautas se modificaron desde que el rock irrumpió en escena”. La influencia de las bandas con estilos musicales y estéticas diferentes fue evolucionando desde los comienzos en que se enfatizaban el pelo largo, la barba y las túnicas de brillantes colores hasta las propuestas estéticas más agresivas del punk rock. Lo interesante de este fenómeno es su carácter nacional, ya que a los lugares habituales donde se dan conciertos de rock en Buenos Aires, se suma la difusión en festivales como el de La Falda (desde 1980) y el de Chateau Rock en el estadio de la ciudad de Córdoba (desde 1985).
Entre aquellos que han visto su imagen repetida masivamente, recordamos a los grupos punk como Los Violadores y Sentimiento Incontrolable (anarquistas) que imponían los pantalones de cuero ajustados, camperas oscuras y zapatillas tipo básquet; los Heavy Metal (rock más duro) utilizan además los cinturones con tachas; Los Fabulosos Cadillacs surgen en Buenos Aires al compás del ska, con sus trajes muy años 30, acompañados por gorros de distinta forma.
Los grupos que hacen música reggae de reminiscencias tribales, que tiene su origen en los esclavos negros traídos de África a América, popularizada por Bob Marley desde Jamaica, imponen en nuestro país a través de Los Pericos y la Zimbabwe Reggae Band los pantalones “ombú” verde oliva. Los acompañan con camisas del mismo tono, remeras con los colores de la bandera de Jamaica (amarillo-verde-colorado) y zapatillas de básquet negras, además de camperas camufladas de jean y gorros de lana encasquetados. Como último ejemplo, el grupo Soda Estéreo música pop, muy comercial muestra en sus presentaciones amplios pantalones grises o negros, acompañados de largas camisas negras abotonadas, pelo corto y parado, borceguíes y zapatillas tipo básquet.
Tal vez la cantidad de chicas que usan largos sobretodos negros, con prendedores tipo plaqueta cerrando el cuello de la blusa, o anchos tiradores sosteniendo pantalones o minifaldas desconozcan el origen del lanzamiento de esas prendas. Tal vez lo mismo les ocurra a los muchachos que calzan borceguíes y usan remeras con los colores de la bandera jamaiquina. Pero es interesante advertir que, así como pasó con la moda hippie, cuando la sociedad se apropia de la anti moda (como mecanismo de defensa) para comerciarla en su beneficio, el mensaje original de la vestimenta se desvirtúa y las prendas empiezan a recorrer el camino que las convierte en clásicas. En Buenos Aires, el peso del movimiento punk no tuvo la misma envergadura que en los países industrializados, pero la influencia de su estética fue importante, destacándose sobre todo en los peinados femeninos y masculinos que repetían colores y cortes, en la generalización de uso del negro como “negro futuro”, en las tachas y en el gusto por las asimetrías.
Los punks, definidos por Juan Carlos Kreimer como “los jóvenes más viejos que conoció la historia”, tuvieron desde sus inicios en Gran Bretaña una relación muy fuerte con la moda, ya que fueron Vivienne Westwood y Malcom Mac Laren, dos de los principales diseñadores de la anti moda londinense, quienes mejor interpretaron la filosofía del movimiento y le construyeron una imagen, cuando descubrieron a Johnny Rotten y popularizaron a los Sex Pistols. La influencia de este grupo musical se extiende a partir de 1976.Lideran a un movimiento que celebra la anarquía, que desprovista de contenidos políticos es sinónimo de hacer exactamente lo que cada uno quiere. Se sienten agredidos por la sociedad y responden con la ropa y las actitudes que puedan perturbar más a los demás, a manera de defensa. Más que desagradar buscan expresar el placer de lo inarmónico a través de su cuerpo (su principal herramienta de expresión). Las mujeres con mechones de pelo de todos los colores popularizaron el estilo de los cabarets alemanes de la década del 30; medias de red con ligas, botines con taco aguja, chalecos de cuero sobre la piel, ropa interior de satén negro usada como vestimenta exterior.
Los punks argentinos con un fuerte sentido de su identidad reunidos en Einstein y Cero, Cemento y más tarde en el centro Parakultural, que reunía además a toda la contracultura porteña, se expresaban a través de sus bandas como Los Violadores, Todos tus Muertos, Comando Suicida, Morgue Judicial, Doble Fuerza desde donde influenciaban, impactaban y acostumbraban a las imágenes transgresoras. Los punks, que forman parte de una cultura residual de este fin de siglo, representan una de las últimas etapas del proceso de individuación que privilegia lo individual por sobre lo social.
