Las estanterías son el elemento básico de todo sistema de almacenamiento. Las hay en todas las formas, tamaños y estilos, con grados variables de adaptabilidad. Estudie el tipo de materiales que desea y el modo en que se fijan a las paredes: puede ser preferible emplear un sistema autoportante antes que uno que cuelga de la pared.
Ideas industriales adaptadas al hogar. La oficina, la tienda y la fábrica son una fuente excelente de ideas prácticas y duraderas para guardar cosas en casa. Diversos elementos, como carretillas, taquillas de acero, estantes giratorios, etc. han hecho ya su entrada en las casas. Si no se seleccionan con cuidado pueden entrar en conflicto con la decoración del hogar, pero merece la pena buscar en los almacenes de los proveedores industriales y comerciales. Una solución sencilla para guardar la ropa podría ser un colgador de tienda si la quiere tener a la vista, y para las herramientas pesadas y los accesorios del cuarto de trabajo lo mejor son de estantes reforzados de tipo industrial. Incluso los objetos aparentemente menos adecuados pueden servir para guardar cosas: soportes de bicicleta, anaqueles de plástico, cubos de acero giratorios o equipados con ruedecillas, cestos de alambre, etc. Las estructuras de tubo de acero pueden utilizarse también de manera eficaz y si se les colocan puertas correderas pueden proporcionar lugares amplios, que ahorran espacio.
El interior de los armarios
El interior de un armario o, en general, un espacio de almacenamiento depende, en gran medida, del tipo y de la estructura externa. Los sistemas prefabricados suelen llevar particiones y equipos internos, que incluyen diversas posibilidades en lo tocante a estantes y cajones, desde bandejas de alambre a cestas de mimbre, desde ganchos de acero a cuerdas. Al organizar el interior de un armario o un trastero tenga en cuenta lo que quiere guardar en ellos, no lo haga independientemente. Por ejemplo, puede comprar estantes de alambre para zapatos y ajustarlos en el interior de un armario, y los ganchos y las pequeñas barras le permitirán guardar muchas cosas, desde corbatas a material de costura
Una idea de conjunto
Es muy importante hacerse una idea de conjunto, cuando se trata de guardar las cosas de la casa. Limpiar una habitación y clasificar luego lo que sobra puede ser una pérdida de tiempo. Es preferible tener en cuenta el conjunto de la casa. Empiece haciendo una lista de todos los objetos que pueden guardarse, desde los libros a la barbacoa. Compruebe bien la lista: algunos objetos que quizás incluiría en ella de modo automático tienen quedar fuera, debido a su uso frecuente. Y a la inversa, es mejor guardar algunas cosas que se dejarían a la vista, porque molestan. Luego están los objetos que es mejor tirar: no tenga compasión de sí mismo y separe lo que quiere realmente conservar de lo que simplemente tiene a su alrededor por costumbre. Si no puede acordarse de lo que hay en un cajón o en el desván, ello se debe probablemente a que nunca utiliza o necesita las cosas que se guarda. Por último, compruebe que no ha olvidado las cosas más evidentes: a veces uno pasa por alto precisamente los objetos más voluminosos, como las maletas, que son aquello en lo que debería pensar en primer lugar.
Piense en qué parte de la casa podría situar los lugares para guardar cosas. El espacio es un lujo. Sobre todo, en los pisos pequeños, pero precisamente es más necesario organizarse bien cuando no se dispone de demasiado sitio. A veces, colocar un armario o una estantería representa perder un rincón o una parte de una habitación, pero casi siempre las ventajas compensarán de sobra la pérdida. Divida la lista de objetos que hay que almacenar en niveles de prioridad según la facilidad de acceso. De acuerdo con la frecuencia de uso. Seguramente tendrán mayor prioridad, por ejemplo, los paquetes de cereal para el desayuno, los zapatos y la guía telefónica que la decoración navideña, el equipo de acampada y los regalos que rara vez se utilizan, aunque se les tenga mucho cariño. No se olvide de los casos especiales, como que hay que guardar en un lugar seco las herramientas que pueden oxidarse y colocar fuera del alcance de los niños los objetos peligrosos. A continuación, ya puede ponerse a pensar en un sistema de almacenamiento para cada tipo de objetos y en partes y habitaciones concretas de la casa.
La pintura y los ambientes
La extensión pintada es también muy importante. Si va a pintar una habitación entera con un solo color, recuerde que lo que resulta es una gama de ese color, con diferencias según los trozos de luz y de sombra, y contrastando con los otros colores, texturas y objetos
Cuando escoja el papel pintado, siga el mismo procedimiento. consiga una muestra, tan grande como le sea posible, o compre un solo rollo y pruébelo en la habitación con diferentes condiciones de luz Si es posible, lleve algún objeto consigo cuando vaya a comprar un cojín con los colores de la habitación o cualquier otro objeto en la mayoría de las tiendas las telas están expuestas de cualquier manera. Con frecuencia están arrugadas y sucias. y es muy frecuente también que estén colocadas todas juntas, aunque no combinen en absoluto Tómese la molestia de examinar las telas una a una, concentrándose en cada una de ellas Elija unas cuantas que combinen con su objeto. compre un trocito de las dos o tres que le gusten más y llévese muestras de aquéllas por las que no acaba de decidirse.
No deje de mirar mientras estudia la decoración. Algunos detalles le pueden sorprender agradablemente, como los tapajuntas, los zócalos, la calidad de la luz natural o la forma de la chimenea. O a lo mejor se da cuenta de que otros elementos que pensaba que eran magníficos y deberían resaltarse no valen gran cosa; de ser así, tome las medidas pertinentes.
Finalmente, podrá disfrutar de una habitación flamante, recién acabada. Curiosamente, puede que le parezca demasiado nueva, demasiado limpia, demasiado perfecta. No hay motivo de alarma: con el tiempo se suavizará; las superficies acabarán teniendo arañazos, restregones, manchas. Por lo general, esto ocurre mucho antes de que se desee o se necesite decorar de nuevo. Si enfocamos la decoración con una conciencia clara de cómo viviremos en la habitación, hay que tener en cuenta cómo envejecerá la habitación y ésta ha de influir también en el tipo de decoración que se elija.
