En los veinte años últimos, sin embargo, el paisaje ha cambiado. A proyecto de reforestación. Han surgido nuevos tipos de barbas y bigotes con nuevos significados, y se han recuperado algunos de los viejos estilos. Hoy raramente se ven las barbas largas corridas excepto en imágenes de Santa Claus, de Dios y de los patriarcas y profetas bíblicos. A los hombres que las llevan, sean cuales fueren sus motivos originales, se los puede llegar a considerar figuras paternas excéntricas. Por otra parte, la barba afilada Vandyke se asocia ahora con una autoridad menos benévola. Al diablo se lo representa popularmente con ese tipo de barba, y hoy en día ésta ya no designa al artista; sugiere por contra alguien que quiere o tiene que aparentar que posee las características que en la mente popular se asocian con Satanás: es orgulloso, elegante, cortés, aparentemente encantador, rico, meticuloso, siniestro y de gustos y hábitos extranjeros.

La sotabarba corta, que en el siglo XIX era típica de los marinos, hoy se ve más a menudo en artistas comerciales y en decoradores, que gustan del aspecto arcaico de este tipo de barba; en una versión modificada, en la que se dejan crecer las patillas hasta por encima de la línea de la barbilla, está relacionada con Abraham Lincoln y por tanto, al menos en los Estados Unidos, con la sabiduría y la integridad de los pioneros; aún se puede ver en ocasiones en hombres que tienen una imagen de sí mismos con la cual encaja este tipo de barba o se puede ver favorecida por ella. Sin embargo, en la actualidad estos estilos idiosincrásicos de barba son relativamente infrecuentes. Hoy en día las barbas bien arregladas de mediana longitud y sin una forma particular son bastante frecuentes, aunque no tanto como hace diez años. Se asociaban entonces, como ha ocurrido durante más de un siglo, con la actividad creativa, y las llevaban por tanto algunos pintores, escritores, músicos e inventores; ahora también se ven, aunque con menor frecuencia, en editores, críticos, arquitectos y gente del teatro. El mensaje de la barba moderna estándar depende en gran medida de la longitud del cabello de que se acompaña. Con el cabello largo, implica gustos e intereses bohemios y/o una profesión relacionada con las artes. Con el pelo de mediana longitud la barba se hace más respetable y sugiere madurez y una originalidad interesante, pero ni antisocial ni agitadora. Muchos profesores universitarios llevan la barba y el cabello de esta manera. Es imposible parecer infantil o completamente tonto llevando barba, y de ahí posiblemente su popularidad en el mundo académico, especialmente entre los miembros más jóvenes del claustro, preocupados de que no se los confunda con sus alumnos.

Cuando la barba estándar se combina con un cabello más corto de lo normal sugiere seriedad, un saber especializado y a menudo una ligera inflexibilidad de ideas. Esta combinación se suele apreciar en científicos investigadores, médicos e ingenieros, y es casi estándar en los expertos» cuando presentan sus descubrimientos en público, ya sean científicos auténticos, ya actores que aparecen en la televisión disfrazados de científicos. Por alguna razón, cuanto menos familiar y tranquilizadores son estos descubrimientos, más probable es que procedan de detrás de una emboscadura facial. De lo que estamos hablando aquí, sin lugar a dudas, es del viejo estereotipo del alquimista o del mago barbado, sabio pero muy posiblemente peligroso. En ciertos círculos, incluso hoy, cualquier tipo de barba es sospechoso. Empresarios, políticos y miembros de las profesiones más convencionales suelen estar en contra de ellas, quizá en parte por su asociación con los movimientos radicales de los sesenta. Como señala Wiliam Thourlby:

Las barbas son como las gafas de sol. Mientras las lleves sobre la cara nadie conseguirá conocerte de verdad ni llegará a fiarse de ti. Las personas creativas, los artistas, los directores artísticos y los escritores son las exhonradez y su futuro no tienen importancia cuando evalúas sus hombres Irán a escuelas inadecuadas, no se puede confiar en ellas y por lo general acabarán mal. te de declive. Hace unos años fue muy popular El estilo preferido era la que implicaba energía, dominio y poder masculino. Cuanto más largo las proporciones del bandido mexicano tipo Pancho Villa. Este bigote de macho se hizo popular entre los desperadoes de Madison Avenue y Mayfair; también lo llevaban muchos hombres de clase obrera, especialmente los de origen no anglosajón. Pero el propio éxito del bigote de macho como signo puede que fuera su perdición. A finales de los años setenta se empezó a poner de moda entre los homosexuales, y al terminar la década se había convertido en un indicador gay en lugares como Nueva York y San Francisco. Los hombres de estas ciudades a los que no les gustaba que personas de su mismo sexo fuesen tras ellos y les hiciesen proposiciones deshonestas comenzaron entonces a afeitarse el bigote. El hecho de que esta tendencia se extienda a sectores sin una cultura gay significativa, o el que una moda homosexual, siempre inconstante, vuelva a cambiar, permitiendo que el bigote de macho sobreviva, aún está por ver.