Wael Sawan, el ejecutivo que decide sobre la energía que entra a tu casa

Al frente de Shell, el ingeniero conduce los negocios de gas y GNL que están detrás de la calefacción, la cocina y buena parte del confort doméstico cotidiano.

Cada vez que se enciende una hornalla, se regula la calefacción o llega el agua caliente, opera por detrás una cadena de decisiones empresariales que casi nunca aparece a la vista. Wael Sawan está en uno de los extremos de esa cadena: desde el 1 de enero de 2023 conduce Shell, una de las mayores energéticas del mundo, y supervisa los negocios de gas y GNL que sostienen una parte del suministro que mantiene en funcionamiento la vida puertas adentro.

El gas, una especialidad que conecta con la vida diaria

La trayectoria de Sawan está marcada por el negocio del gas, el insumo doméstico por excelencia. Antes de llegar a la conducción general, en noviembre de 2021 pasó a encabezar la división de gas integrado, renovables y soluciones energéticas, que reunía las operaciones de GNL del grupo junto con las energías de baja emisión. Es el segmento que vincula a la compañía con el suministro que, en buena parte del mundo, llega a las viviendas para cocinar, calefaccionar y calentar agua.

Esa especialidad no fue casual. A mediados de la década del 2000, como country chair en Qatar, participó en la planificación y las primeras etapas del proyecto Pearl Gas-to-Liquids, una tecnología que convierte gas natural en productos líquidos. El gas, en sus distintas formas, atraviesa su recorrido profesional y lo conecta con el lado más doméstico de la energía.

Del laboratorio de ingeniería a las decisiones de suministro

Sawan llegó a ese lugar por la vía técnica. Nacido en Beirut en 1974 y criado en Dubái, es ingeniero químico formado en la Universidad McGill de Canadá, con un MBA posterior en Harvard. Ingresó a Shell en 1997 como ingeniero en Petroleum Development Oman y construyó una carrera de 25 años que pasó por las operaciones de aguas profundas y por destinos en Europa, África, Asia y América.

Su formación de ingeniero explica una mirada centrada en los procesos: el camino que va del yacimiento a la red, y de la red al punto final de consumo. Como director del negocio upstream condujo decisiones de cartera de peso, entre ellas la venta de los activos en la cuenca Permian y la salida de las operaciones terrestres en Nigeria. Detrás de esos movimientos, que se discuten en clave financiera, se define de dónde sale y hacia dónde va la energía que después se vuelve cotidiana.

Wael Sawan y el negocio detrás del confort doméstico

La escala de lo que administra Sawan es la de la infraestructura, no la del producto de góndola. Apenas asumió como CEO, a fines de enero de 2023, reorganizó la estructura del grupo: combinó las divisiones de producción de petróleo, gas y GNL bajo una conducción única, a cargo de Zöe Yujnovich, y unificó las operaciones de renovables con las de refinación y comercialización, dirigidas por Huibert Vigeveno. La reforma redujo el comité ejecutivo de nueve a siete integrantes, con el argumento de simplificar la organización y acelerar las decisiones. “Menos interfaces significan mayor cooperación, disciplina y velocidad”, planteó al explicar el cambio.

Cada una de esas definiciones internas se traduce, varios eslabones después, en la disponibilidad y el costo de la energía que abastece hogares e industrias. La reorganización de divisiones, la inversión en GNL o la decisión sobre qué activos conservar terminan incidiendo sobre la red que sostiene el confort doméstico, aunque el usuario final nunca vea el nombre de la compañía detrás de la llama de su cocina.

La dimensión de las decisiones que toma

El tamaño del cargo se mide también en cifras. Por el ejercicio 2023, su primer año completo al frente del grupo, Sawan percibió una remuneración total de 7,9 millones de libras, unos 10 millones de dólares. Bajo su gestión, Shell destinó cerca de 3.500 millones de dólares por trimestre a la recompra de acciones, una política orientada a retribuir a los inversores y a sostener el valor de una empresa cuyo negocio es, en esencia, mover energía a escala global.

El ejecutivo que reemplazó a Ben van Beurden en la conducción de Shell ocupa así un lugar particular: el de quien decide sobre una infraestructura que la mayoría de las personas usa sin pensar en ella. Las próximas definiciones de inversión del grupo —en gas, en GNL y en su red de suministro— se conocerán en las presentaciones periódicas ante el mercado, y de ellas dependerá, en parte, la energía que seguirá entrando a los hogares sin hacerse notar.