Una vez ha decidido los cambios que desea realizar sentirá usted la irresistible tentación de lanzarse y ponerse manos a la obra enseguida. Sin embargo, las prisas no son aconsejables Las modificaciones y mejoras de la casa pueden resultar satisfactorias y ser una buena inversión de tiempo y dinero, pero también se pueden convertir en una pesadilla carísima y en factor de perturbación del trabajo, la vida familiar e incluso la salud. Las obras requieren una preparación y una supervisión cuidadosas: después de todo, las casas no son un montón inerte de ladrillos o madera, sino un conjunto de conductos de calefacción, cañerías e instalaciones eléctricas contenidos dentro de la estructura del edificio. Todas estas instalaciones, y las personas que se interaccionan con ellas, pueden verse afectadas por la más mínima alteración. Otra razón para establecer un proyecto es que a menudo la modificación del edificio resulta más difícil, y por tanto más cara, de lo que parece a primera vista. Puede parecer una buena idea trasladar el cuarto de baño, pero a lo mejor, tras estudiar la cuestión, resulta que está prohibido o es impracticable o es una ruina. Los chinos aportan los problemas de la preparación de las obras con un método avanzado. Antes de tocar siquiera un ladrillo, consultan a un experto en feng shui, una especie de proyectista-filósofo que no sólo da consejos sobre cuestiones como la orientación y la distribución de las habitaciones, sino también sobre cómo, cuándo y dónde debe hacerse cada cosa. El feng shui consiste en pensar primero en lo fundamental, característica que distingue a todo proyecto correcto y eficaz.

El proceso de realización del proyecto

Contratar a un filósofo es quizás excesivo, pero en un proyecto de lo que se trata es de pensar; es decir, meditar acerca de las propias necesidades. Del estado y de las posibilidades de la finca y de las posibles soluciones que aportará el diseño. La realización de un proyecto es un proceso a la vez exacto y flexible; no supone necesariamente dibujar el plano de cada uno de los elementos de la obra. Esto resultaría imposible y poco apropiado: un proyecto fijado con rigidez desde el comienzo sería inhumano. El proyecto tiene que ser inicialmente flexible y amorfo para, según se avanza, irse volviendo más refinado, detallado y completo. En el capítulo anterior indicamos cómo hay que decidir lo que se quiere cambiar. Si ha seguido este procedimiento, sabrá usted lo que necesita y habrá concretado las deficiencias funcionales y estéticas de la casa, debería preparar asimismo una lista de las reparaciones necesarias en la estructura del edificio. Estos son los requisitos mínimos de su proyecto de obras Constituyen los puntos de partida para cualquier modificación

Formulación de las opciones

En este momento usted deberá tener ya un plano aproximado de la planta de la casa. Haga varias copias, en ellas podrá marcar las diferentes posibilidades que usted tiene en cuenta. En una de las copias marque todas las reparaciones necesarias, así como las características estructurales y técnicas, como los muros de contención, las cañerías, etc., de manera que pueda hacer un presupuesto por separado para esta parte de las obras. Deberá intentar mantener abierta la mente a todas las opciones. Conviene disponer de varias alternativas, para el caso de que la escogida en primer lugar no resulte viable.

Estudio de viabilidad

A continuación, deberá contrastar las opciones disponibles con lo que es posible en la práctica. En el caso más sencillo ello supondrá plantearse, para cada proyecto, las siguientes cuestiones: ¿Puedo pagarlo? Debe decidir no sólo si podrá obtener el dinero necesario para las obras sino también si es una buena idea hacerlo así: las mejoras puede que no aumenten mucho el valor en venta de la propiedad o quizá sea una mejor inversión dedicar menos dinero a la casa y guardar algo para las vacaciones o las diversiones ¿Dispongo del tiempo suficiente y vale la pena que me dedique a ello? Sea sumamente prudente al estimar lo que está en disposición de hacer personalmente. Eso puede muy bien significar que algunas de las cosas en su lista de «deseos» pueden resultar demasiado caras; es mejor enfrentarse a ello antes que descubrir luego que ha perdido sus amistades después de dieciocho meses luchando por instalar un cuarto de baño o unas complicadas estanterías en la cocina. Contratar a profesionales, como un constructor o un arquitecto, puede parecer un lujo innecesario, pero recuerde que al dejarles hacer a ellos el trabajo se libra también de una buena parte (aunque no de toda) de las responsabilidades de la administración y gestión diarias.

¿Es práctico? ¿Es técnicamente viable? Cualquier modificación de la casa, aparentemente sencilla. Puede resultar físicamente imposible si se la examina más detenidamente. En caso de duda, consulte a un experto antes de comenzar las obras. Averigüe también si las obras son legales: las de más envergadura, como las ampliaciones y los áticos tienen que satisfacer, por regla general, diversos requisitos técnicos y urbanísticos, que pueden afectar incluso a obras menores. Por ejemplo. A veces está prohibido cambiar el color de la fachada de una casa, poner cerramiento en balcones, etcétera. Una vez haya comparado lo que idealmente le gustaría hacer con lo que es factible, es probable que haya encontrado varias contradicciones. Solucionarlas no debería ser demasiado difícil: por ejemplo, si lo que necesita ante todo son tres dormitorios, el hecho de que ello entre en conflicto con su deseo de disponer de un estudio significa simplemente que no podrá tener el estudio, a menos que adapte un comedor poco utilizado, por ejemplo, para que desempeñe ambos cometidos

El dinero

Prácticamente no hay límite a la cantidad de dinero que se puede gastar en una casa. Esta es la razón por la cual es tan importante imponer un control presupuestal a la totalidad del proceso: calcule exactamente los costes probables, seleccione las fuentes de financiación para las obras y controle el avance real de las obras en comparación con el presupuesto y el calendario previsto.