Los motivos decorativos están presentes en una votación no sólo, como es evidente, en la tapicería y los papeles pintados, las alfombras y los enyesados ornamentales, también se hallan en las texturas y las superficies. El sisal tiene su propio motivo, como lo posee el papel de pared grabado, y lo mismo se puede decir de las mesas de taracea, los manteles de encaje, las alfombras y en las telas lisas que tapizan los asientos de las sillas. Recordemos cómo se usan la textura, la decoración y los motivos aplicados. Muchos elementos decorativos están diseñados para un uso funcional: para impedir las corrientes de aire o para disimularlos defectos o la suciedad. Los motivos decorativos se utilizan para dar vida a las superficies apagadas. Históricamente, se han utilizado para disimular la mala calidad de las telas. Enumere los elementos decorativos de la habitación donde está sentado y pregúntese a sí mismo si la decoración de estos elementos afecta a su función, haciéndola más sencilla, más agradable o menos práctica. ¿Por lo que puede usted saber, procede el diseño directamente de una cultura distinta a la suya? Se deriva de otra disciplina: ¿por ejemplo, telas estampadas con un motivo imitando el tejido? ¿Está hecho a máquina o a mano? ¿Las superficies y los objetos decorativos, cumplen su función original o los ha adaptado usted a sus necesidades y preferencias? ¿Por ejemplo, utiliza un mantón antiguo como tapiz de pared o un caldero de cobre como florero?
Los motivos decorativos se usan de diferentes maneras, según el estilo de cada habitación. Los estampados con un diseño atrevido pueden usarse en una pequeña zona de comedor como punto focal de la decoración. En una habitación con unos motivos ornamentales espectaculares, éstos se utilizan quizás integrados en el ritmo decorativo general, en otra habitación de tonalidades apagadas pueden aportar cualidades texturales y una mayor vivacidad. El efecto de los motivos decorativos en una habitación no depende de su dibujo en particular, sino de cómo se combinan o se contrastan los colores con los demás objetos y texturas. Se puede escoger un motivo por su diseño atractivo, sus combinaciones de color y su estilo, pero también hay que tener en cuenta su impacto en la habitación, donde los motivos ornamentales se han de equilibrar. Observemos, por ejemplo, cómo se combinan los diversos motivos en los cuadros de flores de la pintura holandesa, el «motivo» floral está equilibrado por la forma geométrica de un cesto o la mancha de color de un jarrón de cerámica y todo ello queda unido por un de fondo» de color que armoniza con estos elementos A veces en estas pinturas de género intervienen otros elementos decorativos menos importantes como ruinas arquitectónicas e insectos estilizados El equilibrio y la unidad entre motivo decorativo, textura y color otorgan armonía a una habitación.
Los colores blancos crudos
Es decir, tirando a gris o amarillo son un buen ejemplo de ello. Parecen no ofrecer complicaciones, pero en la práctica pueden variar mucho. ¿Cómo elegir el tono correcto? El primer paso es encontrar el tono de blanco que cree que le gusta: no en una muestra de colores, sino en un objeto o un tejido, en una hoja de papel, en la sobrecubierta de un libro o en una pieza de cerámica. No va a ser sólo blanco, por supuesto, sino rojizo, amarillento, verdoso, azulado o grisáceo, cálido o frío, fuerte o apagado, brillante o mate. En cada tono de blanco tenga en cuenta estas consideraciones. Acostúmbrese así a fijar con precisión la verdadera composición de un color simple que le atraiga. Haga una lista de objetos de su pertenencia cuyos colores le gusten; estos objetos le serán de mucha más utilidad para escoger la gama de colores de sus habitaciones que las muestras de colores Puede que entonces se dé cuenta, por ejemplo, de que su color preferido no es el que desea usar realmente en gran cantidad, para cubrir paredes enteras, pero que tiene una función importante en la habitación si se aplica de otro modo, para darle al ambiente una nota de calma o una determinada espectacularidad. El color puede estar en un cacharro de loza o en un cesto de mimbre verde pálido, en un montón de tonos vivos o en una lámpara roja brillante. Puede usarlo con mesura y disfrutar de él. No crea que ese tono favorito va a resultar devaluado si no se aplica generosamente a grandes superficies de una habitación; el verde pálido del cesto de mimbre causará sin duda un efecto tan positivo en la habitación como el color que escoja para las paredes.
El color puede transformar la calidad de una habitación, en cuanto a su armonía y su aire; por ello, una vez que haya elegido un tono y decidido la proporción en que mejor se ajustará a la habitación, tenga en cuenta también las horas del día en que usa esa habitación y las actividades que se desarrollan en ella. El tono conveniente de un color es aquel con el cual uno se siente a gusto. Ciertos colores pueden deprimirse y otros quizá le levantarán el ánimo; por ello, antes de elegir la pintura, o la tela de la tapicería, tiene que estar seguro de cuál es el tono que desea, de que está habituado a él y le gusta. El más inocente de los blancos crudos puede hacerle sentirse incómodo, los rosas son a veces fríos, los azules son quizá cálidos y pueden hacerle sentir eufórico, mientras que un determinado beige puede llegar incluso a perjudicar su salud. Relajarse o retozar en un dormitorio de color negro es quizá muy agradable, pero despertarse allí en una mañana soleada puede resultar una parodia burlesca. Los colores fuertes puros, como el rojo y el negro, dan mejor resultado en ambientes algo solemnes, como en un comedor de gala, mientras que por lo general es más fácil de convivir con los colores menos dominantes en las habitaciones usadas para reuniones familiares. Si desea tener a toda costa una habitación de color rosa flamenco, se puede llegar a con-seguir que la cosa funcione: por ejemplo, buscando una tela de tapicería de varios colores que contenga el tono exacto que desea. La combinación del color que le gusta en la tela puede ayudarle a encontrar otros colores para la habitación que combinen con el rosa, quizás usando la tela para las cortinas, colocando un suelo color turquesa y pintando los muebles de gris. El efecto será del todo diferente con pintura de color lavanda y un pavimento amarillo.
