Simbolismo de las vestimentas egipcias

Entre los relieves que son imitaciones, hay que mencionar principalmente uno de basalto verde que se encuentra en el patio del Palacio Mattei y representa una procesión de un sacrificio egipcio. La Isis que en ella aparece tiene alas, y éstas caen de atrás adelante y cubren todo el abdomen. La Isis de la Tabla Isiaca tiene igualmente grandes alas, pero éstas se estiran hacia adelante por encima de las caderas para cubrir la figura, a la manera de los querubines. También en una moneda de la isla de Malta pueden verse dos figuras semejantes, como aquélla, a querubines, pero con la característica de que sus pies son de buey, y se hallan una frente a otra y con las alas extendidas una contra la otra desde las caderas hacia abajo. También en una momia se encuentra una figura con alas en las caderas que se alzan para cubrir a un dios sedente. No puedo omitir aquí que Warburthon considera que la Tabla Isiaca o Bembina de bronce y con figuras de plata incrustadas, es una obra realizada en Roma. Pero esta afirmación no parece tener fundamento y sólo la ha hecho basándose en una impresión. Aunque yo no he podido estudiar esa pieza, los jeroglíficos que hay en ella, y que no se encuentran en ninguna de las obras imitadas por los romanos, son motivo suficiente para afirmar la antigüedad de la obra y rechazar aquella opinión, son necesarias todas estas observaciones.

Además de las estatuas y los bajorrelieves citados, hay que mencionar aquí los canopes de piedra que se han conservado, así como las piedras grabadas con figuras y signos egipcios. El cardenal Alejandro Albani posee los dos más hermosos canopes de tiempos posteriores, ambos de basalto verde, y el mejor de los cuales ya hemos dado a conocer. Otro canope semejante, de la misma piedra, se encuentra en el Campidoglio y fue hallado, como aquéllos, en la villa de Adriano en Tivoli. El dibujo y la forma de las figuras en todos ellos, sobre todo de sus cabezas, no dejan duda sobre la época en que fueron creados. Entre las piedras grabadas se cuentan todos aquellos escarabeos de época posterior, cuyo lado convexo con relieve representa un escarabajo, y cuyo dorso, liso. una divinidad egipcia. Los escritores que consideran muy antiguas estas piedras, no tienen otro criterio para dictaminar su antigüedad que la escasa destreza, y ninguno para distinguir los trabajos egipcios. Además, todas las piedras grabadas con figuras o cabezas de Serapis o de Anubis son de la época romana. Serapis no tiene nada de egipcio, y se dice que el culto a este dios vino de Tracia y lo introdujo en Egipto el primer Ptolomeo. De las piedras con la figura de Anubis, quince se hallan en el Museo Stosch y son de tiempos posteriores. Las piedras grabadas denominadas abraxas se consideran hoy, de forma unánime, obra de gnósticos y basilidianos de los primeros tiempos del cristianismo, y no son dignas de atención desde el punto de vista artístico.

En cuanto a la vestimenta de las figuras, que son imitaciones de las más antiguas de Egipto, sucede como con su dibujo y su forma. Algunas figuras masculinas llevan sólo un calzón, como las egipcias auténticas, pero aquella que, como he descrito, tiene un rizo en el lado derecho de su cabeza afeitada, está completamente desnuda, como no lo está ninguna figura masculina egipcia antigua. Las figuras femeninas están, como las primeras, vestidas, algunas conforme al estilo más antiguo descrito en el primer apartado de esta parte, quedando la vestimenta indicada por un ligero saliente en las piernas y un reborde en el cuello y en la parte alta de los brazos. De la cintura de algunas de estas figuras pende un único pliegue que queda entre las piernas, y en cuanto al vestido de la parte superior, hay que recurrir a la imaginación. Sobre esta vestimenta, las figuras femeninas llevan un manto que cae desde los hombros y se anuda sobre el pecho, como generalmente lleva también la Isis griega, pero nada más es visible del manto. Como caso especial debe considerarse una figura masculina de mármol negro de la Villa Albani, cuya cabeza se ha perdido y que está vestida a la manera femenina, pero su sexo es reconocible por una prominencia bajo el ropaje. En la Galería Barberini hay una Isis de mármol, en torno a la cual se enrosca una serpiente; lleva una toca como la de las figuras egipcias y, sobre el pecho, un colgante con varios cordones como los canopes. Éstos son los tres apartados de esta segunda parte sobre el estilo del arte egipcio: el primero, sobre el más antiguo, el segundo, sobre el estilo siguiente y, el tercero, sobre las imitaciones de obras egipcias.