Los materiales de las figuras y sus propósitos

Hay figuras de alabastro, pórfido, mármol y plasma de esmeralda. En Tebas, se partía el alabastro en grandes trozos, y de esta piedra hay una Isis sedente con Osiris en su regazo de unos dos palmos de alto, además de otra figura sedente de menor tamaño, en el Museo del Colegio de San Ignacio. La única estatua egipcia de alabastro que se ha conservado es la citada de la Villa Albani, cuya parte superior, que falta, se ha completado con valioso alabastro. Existen dos clases de pórfido: el rojo y el verdoso, el último de los cuales es muy raro y, a veces, aparece salpicado de oro, como dice Plinio de la piedra tebana. De esta piedra no se han conservado figuras, pero sí columnas de inmenso valor. Cuatro de ellas se hallaban en el Palacio Farnesio y fueron transportadas a Nápoles para ser colocadas en la Galería de Portici. Dos se hallan ante la Puerta de San Pablo, en la iglesia denominada Alle Tre Fontane, y otras dos encastradas en la iglesia de San Lorenzo, en las afueras de la ciudad, que, por estar encastradas, es muy poco lo que se ve. En el Palacio Verospi hay dos grandes jarrones de esta piedra, de elaboración moderna, y otro menor, pero antiguo, en la Villa Albani. De pórfido rojo, que, según Arístides, se extrae en Arabia (y del cual existen grandes montañas entre el mar Rojo y el monte Sinaí, como afirma el señor Assemani, archivero de la Biblioteca Vaticana), existen estatuas, pero no son egipcias, sino que en su mayoría se hicieron en la época imperial. Algunas representan reyes prisioneros, y hay dos en la Villa Borghese y otras dos en la Villla Médicis. De la misma época es una figura femenina sentada del Palacio Farnesio, con cabeza y manos de bronce, muy mal hechas, que parecen ser obra de Guil. Della Porta. La parte superior de una estatua con arnés del Palacio Farnesio se hizo en Roma, ya que se halló sin terminar en el Campo Marzhs seytin nos informa Pirro Ligotio en sus manuscritos de la Biblioteca Vatikan Mi bella pieza, con su inimitable tinka, y ambas con la cabeza, las manos y los pies de mármol y una mutilada irá vestida en la escalinata del Campidoglio. Puede que estas obess las hayan hecho artistas griegos en Egipto, como explicare en la segunda parte de esta historia De las figuras egipcias más antiguas de pórfido, solo se conoce en nuestros días una con cabeza de animal quimérico que fue transportada de Roma a Sicilia. También en el Laberinto de Tehas había estatuas de esta piedra. Excepto una sola cabeza de mármol encastrada en el Campidoglio, no se encuentran en Roma otras obras egipcias antiguas realizadas en esta piedra. Pero en Egipto se levantaron importantes edificios de mármol blanco, como lo son los largos pasadizos y salas de la gran pirámide. Aún hoy se encuentran allí fragmentos de obeliscos, de estatuas y esfinges de un mármol amarillento, uno de los cuales mide veintidós pies de largo, y hasta estatuas colosales de mármol blanco. También se ha encontrado un fragmento de obelisco de mármol negro. De rosso antico es la parte superior de una gran estatua de la Villa Albani, más, por su estilo, parece hecha en tiempos del emperador Adriano, en cuya villa de Tivoli fue descubierta. En la misma Villa Albani existe la única figura de plasma de esmeralda, que es una pequeña figura sedente parecida en la forma a la estatua de alabastro que en aquella villa existe

Cierro aquí este estudio sobre el arte de los egipcios con la observación de que nunca se han hallado monedas de este pueblo que pudiesen ampliar nuestros conocimientos sobre su arte, y cabe dudar de que los antiguos egipcios hubiesen tenido monedas acunadas, de no ser por los indicios que los escritores dan cuando hablan del denominado óbolo, que se colocaba en la boca de los muertos; ésta es la razón de que la boca de algunas momias, sobre todo de las pintadas, como la de Bolonia, esté deteriorada, pues se buscaba en ellas monedas. Pococke habla de tres monedas, cuya antigüedad no indica, pero cuya acuñación no parece anterior a la conquista persa de Egipto. Hace algún tiempo apareció en Roma una moneda de plata, en una de cuyas caras puede verse un águila en vuelo sobre un campo rebajado y cuadrado, y en la otra un buey sobre el cual hay un signo sagrado común de los egipcios: una bola con dos largas alas y serpientes que salen de ella. Frente a las patas delanteras aparece la llamada tau egipcia, aunque algo distinta a la conocida 9. Debajo del buey hay un rayo, pero lo más curioso es lo que aparece sobre su pata trasera izquierda: una A griega, en su forma más antigua de A. Esta moneda se encuentra en el museo del señor Joh. Casanova, pensionario en Roma por Su Real Majestad el rey de Polonia, y aquí se da a conocer en grabado. Dejo al lector que juzgue a él mismo sobre esta pieza. Pero esta moneda nadie la ha visto antes. La historia del arte egipcio es, como su propio país, una gran llanura desértica que puede contemplarse desde dos o tres altas torres. Toda la extensión del arte egipcio puede dividirse en dos periodos, de los cuales nos han quedado bellas obras que nos permiten juzgar con fundamento sobre el arte de aquellos tiempos. Con el arte griego y el etrusco ocurre también lo mismo que con sus países, tan llenos de montañas que resulta imposible abordarlos con tal mirada. Creo así haber arribado en este estudio suficiente luz sobre el arte egipcio.