La vestimenta funcional en la antigüedad

En la década de 1770 se puso de moda la vestimenta funcional debido a la influencia de la anglomanía. El estilo del vestido arremangado por los bolsillos se hizo popular para pasear por la campiña y disfrutar del aire libre. La falda se levantaba por el corte de los bolsillos laterales del vestido y caía por la espalda formando un drapeado. Este estilo era una derivación de los vestidos de trabajo y urbanos que utilizaba la gente común. Más adelante se transformó en el vestido a la polonesa, con la falda levantada mediante unos cordones. El vestido a la polonesa se hizo popular en la década de 1770.La sobrefalda se sujetaba mediante bucles de cordón y quedaba dividida en tres paneles drapeados sobre la falda. Se dice que el nombre de “vestido a la polonesa” proviene de la primera partición de Polonia en tres países distintos-Austria, Prusia y Rusia- que tuvo lugar en 1772.

Siguiendo la preferencia por una vestimenta más sencilla, en la década de 1770 los trajes de las mujeres prescindieron de algunos adornos, excepto en el caso de la indumentaria cortesana. Los anchos pliegues de la parte central trasera se recogieron en la cintura, y ese tipo de prenda pasó a llamarse vestido a la inglesa. El atavío consiste en un traje cerrado por delante y una falda sujeta a la parte trasera del corpiño, sin guardainfantes.

Los europeos mostraron durante largo tiempo una gran curiosidad por los diversos productos importados de Oriente. Desde el siglo XVII, la importación de notables artículos de artes decorativas chinas inspiró el exotismo y creó la afición a la chinería. Estos objetos eran valorados sobre todo por su rareza; en segundo lugar, por sus características exóticas, como las complejas formas curvas basadas en la estética y la sensibilidad orientales; y por último porque no podían ser calibrados según las normas occidentales. Todos estos elementos se combinaron1 para inspirar una nueva ola de creatividad. Asimismo, la popularidad de los tejidos orientales, con sus motivos asimétricos y peculiares combinaciones de color, queda reflejada en el uso de términos orientales para describir los motivos y las técnicas, como las sedas extravagantes, el bordado unge, la raya de Pequín y el nanquín.

El sistema para llevar objetos personales ha ido cambiando de acuerdo con la forma del vestido. Los bolsillos en forma de bolsa eran apropiados para las prendas rococó, que tenían varias capas, y se llevaban por separado por encima de la falda. No obstante, el pequeño bolsito llamado ridículo sustituyó a los bolsillos hacia finales del siglo XVIII, cuando se puso de moda un nuevo estilo de indumentaria.

El kimono japonés, importado por la Dutsch East India

Company (Holanda), había sido adoptado por los hombres europeos como batín para estar por casa. Como el número de kimonos japoneses importados no era suficiente, surgieron los batines europeos confeccionados con indiana para satisfacer la demanda del mercado. En Holanda los llamaban japonsche rocken (batas japonesas), en Francia robes de chambre d’ indienne y en Inglaterra banianos. Debido a su escasez y características exóticas, estos batines se convirtieron en símbolos de un elevado estatus social y económico. En casa los hombres los llevaban sobre una camisa y un calzón, con un gorro en lugar de peluca. Al parecer también se los ponían para recibir a los amigos más cercanos y para pasear por la mañana.

La indiana, una tela de algodón pintada o estampada fabricada en la India, ya se conocía bien en el siglo XVII, pero existía un veto a su importación y producción debido a su extremada popularidad entre los europeos. Cuando se levantó la prohibición en 1759, la industria de estampación inglesa y de la región de la Alsacia francesa experimentaron de inmediato una gran expansión. Los tejidos de algodón estampados se hicieron populares no sólo para la decoración de interiores sino también para vestir, puesto que sus refinados y multicolores dibujos resultaban muy atractivos. En Francia los llamaban indienne (“de la India”) o toile painte (tela pintada) y en Inglaterra chintz (derivado de la palabra “chint”, un término hindi utilizado para describir un tipo de algodón de estampado muy llamativo).

Al igual que Londres y Jouy, una ciudad cercana a Versalles, Mulhouse se convirtióen un importante centro de la industria de estampación en la Europa del siglo XVIII. Empezaron con la indiana, pero debido a que las fábricas europeas fueron logrando avances tecnológicos, como la invención del sistema de estampación con rodillo de cobre, más tarde fue posible la producción en masa de tejidos estampados. En esta capa, los motivos estilo indiana fueron estampados sobre un color marrón oscuro llamado ramoneur (deshollinador), que era el color de moda de la época.