
La exhaustiva, y en ocasiones alucinante, tarea de documentación que lleva a cabo la marca tiene fuentes muy diversas, desde la política hasta lo más surrealista. Sus diseños y sus desfiles encierran una fuerte carga de realismo cinematográfico. Boudicca desarrolla escenas y secuencias, barre la escena hacia un lado y hacia el otro, enfoca y luego desenfoca. Los nombres de las colecciones que podrían ser perfectamente títulos de películas o de libros tienen un intenso significado emotivo, y como sucede con todas las buenas historias, hay un planteamiento, un nudo y un estimulante desenlace. La inquietud de Boudicca por cuestionarlo todo, entender y comunicar les incita a abordar nuevos retos. El proceso de investigación preliminar les otorga tiempo para respirar y recopilar material, más allá de las monótonas exigencias cotidianas de la moda. Alimentan su creatividad participando en exposiciones de arte, como la Arnhem Mode Biennale u otroS proyectos colectivos. Uno de ellos, organizado por la edición británica de Vogue en 2004, contó con un vestido diseñado por Boudicca en colaboración con el arquitecto británico David Adjaye; la pieza aunaba la estética y la forma de trabajar de la arquitectura y de la confección textil. En el marco de otra colaboración el cineasta británico Mike Figgis, nominado a los Oscar, fotografió la primera colección de alta costura de Boudicca. Las imágenes se expusieron en 2007 en la Picture House Film. Art and Design Gallery del Reino Unido.
Sin formación en diseño, pero aun así reverenciada como una de las mayores eminencias del diseño de nuestro tiempo, Rei Kawakubo diseña ropa original y vanguardista en todos los sentidos. Su tratamiento poco ortodoxo del cuerpo, tejidos, texturas, colores y siluetas, tanto en la ropa para mujer como en la de hombre, logra que sus prendas sean las preferidas de los que se declaran libres y se afirman de manera radical. Sus títulos en bellas artes y literatura le dan un bagaje intelectual que se refleja en unas propuestas equilibradas y precursoras. Después de trabajar durante un breve período en el sector textil y de estilista, Kawakubo empezó a diseñar con la marca Comme des Garcons en 1969. El nombre mismo ya es enigmático: en español significa ‘como los chicos’. Teóricos y analistas de moda han debatido acerca de las connotaciones políticas y sexuales del nombre, pero Kawakubo lo eligió porque le gustaba fonéticamente, sin más. Sus creaciones también se asocian con frecuencia a la arquitectura y el arte moderno, pero cuando la califican de artista, ella lo niega: «Mi planteamiento es sencillo; el resultado es algo que otros deciden».
En 1981 Kawakubo ocupó los escenarios internacionales con sus desfiles escenográficos. Ella y su colega japonés Yohji Yamamoto fueron los primeros diseñadores extranjeros invitados a presentar sus colecciones en París. El espectáculo de Kawakubo representado por siluetas enormes, dobladillos deshilachados, camisetas de punto agujereadas de forma aleatoria, y una austera paleta de colores que apostaba exclusivamente por el negro marcó un momento crucial en la historia de la moda, y sacudió el establishment parisino. Acostumbrados al régimen de ofertas burguesas de Chanel y Dior, a los críticos les costó comprender y contextualizar el concepto; para calificar la colección utilizaron expresiones como «Hiroshima chic» o «look de la señora japonesa de la bolsa», que no gustaron nada a Kawakubo. Sin embargo, a mediados de la década de 1980 la mayoría de las boutiques europeas tenían sus diseños a la venta. Como dijo Vogue: «Puede que el observador europeo se sintiera incómodo con la propuesta, pero el consumidor europeo no». Una década más tarde, aquella imagen andrógina y aparentemente desaliñada instigó la moda grunge, que después se trasladaría al prêt-à-porter y a la alta costura. Cuando surgió esa tendencia, Kawakubo ya estaba creativamente hablando en otro campo.
El proceso de creación de Kawakubo se centra en los conceptos de forma y belleza. A base de yuxtaponer elementos representativos de la decadencia urbana, del lujo y de la tradición consigue de construir la norma y alcanzar una nueva categoría en la que, según ella misma explica, «el cuerpo se convierte en vestido y éste se convierte en cuerpo». Esa transición hace que las proporciones convencionales y la configuración de aberturas, bolsillos, cuellos, mangas y adornos adopten un nuevo cariz y una apariencia distinta que cuestiona el rol del cuerpo y los valores occidentales de la belleza artificial. En una ocasión realizó un vestido sin aberturas de ningún tipo, que era imposible ponerse. Al insistir en que podía llevarse, Kawakubo terminó por revelar que podía atarse alrededor del cuerpo como si fuera un delantal. En 1997 lanzó la colección «Bump», que reflejaba su fascinación por la forma. Jugaba a manipular ciertas partes del cuerpo femenino cintura, vientre, nalgas, etc. mediante acolchados. El resultado fue la creación de formas nuevas y exageradas sobre el cuerpo de la modelo, lo que trastocaba la visión tradicional de la imagen femenina.
La perspectiva radical de Kawakubo se hace extensiva a la organización de su empresa, que explora nuevas ideas e innovadoras estrategias de comercialización y gestión. Ha fichado a diseñadores como Junya Watanabe, Tao Kurihara y Ganryu para crear su propio laboratorio de ideas en Comme des Garçons.Cada uno aporta líneas de diseño individuales a la marca y, a la vez, recibe apoyo para proseguir con sus colecciones independientes. La firma ha colaborado también con Levi’s, Lacoste, Fred Perry, H&M y Speedo. Las tiendas Comme des Garçons son tan revolucionarias en términos de concepto y montaje como sus colecciones. Han abierto desde tiendas de guerrilla (concebidas para períodos de tiempo limitados en espacios no especialmente habilitados para ello) y establecimientos con la marca Black hasta grandes buques insignia, como la tienda en la londinense Dover Street Market, donde además de las prendas de Comme des Garçons se venden también otras firmas escogidas. Tras cuarenta años de carrera, Rei Kawakubo sigue siendo influyente; no sólo en el mundo de la moda en general, sino también en diseñadores destacados, como Martin Margiela o Ann Demeulemeester, Presenta sus colecciones en París cuatro veces al año y conserva intacta su capacidad para impactar y dejar a la prensa especializada totalmente maravillada, por no decir algo desconcertada.
