Los estilos Directorio, Consulado y, posteriormente, el Imperio

Su entusiasmo por la arqueología fue compartido por los otros dos diseñadores, pero desgraciadamente la escueta línea seguida en los primitivos diseños Directorio fue pronto abandonada por los diseños más amazacotados del estilo Imperio. Bonaparte encargó a Percier y a Fontaine que reconstruyeran y volvieran a decorar la Malmaison, la casa que había comprado a raíz de su matrimonio con Josefina Beauharnais. Sillas curules, trípodes y vasos etruscos fueron parte de los motivos resucitados para recrear una grandiosidad romana. La Malmaison salió de las manos de Percier y Fontaine hablando francés con acento pompeyano. Y de allí salieron ellos para restaurar y decorar de nuevo otros palacios reales. Entre los mueblistas a los que Percier y Fontaine encargaron el mobiliario para el Primer Cónsul se encontraba F. H. Jacob-Desmalter, hijo del viejo Georges Jacob. Este gran diseñador creó muchas piezas para la Malmaison, entre las que figuraba una cama para la futura emperatriz francesa, en la que se empleaban los cisnes y los cuernos de la abundancia como motivos decorativos. También creó un sofá para ella llamado méridienne, que tenía un extremo más alto que otro.

A Jacob-Desmalter se le atribuye el diseño del famoso sofá de Madame de Récamier, conocida belleza y anfitriona de la época. En el Museo del Louvre puede verse un retrato de Madame de Récamier en su turquoise, que es como se llamaba a la cama turca, pintado por David. Un salón del Directorio constaba de las siguientes piezas: seis sillones, seis sillas pequeñas, un par de bergères, uno o dos sofás y quizá un par de taburetes. En el centro de la estancia solía ir una mesa circular con un tablero de pórfido, y el suelo se cubría con una alfombra turca. Sin embargo, si el suelo tenía un dibujo incrustado en la madera, se dejaba descubierto, ya que este tipo de suelos estaba muy de moda.

Las demás piezas de un típico salón eran una o dos consolas doradas, trípodes, torchères y guéridons (o pequeñas mesas destinadas a sostener candelabros y pequeños objetos de adorno). Bellas piezas grabadas en bronce dorado constituían el adorno de la mayoría de los muebles. Y en casi todos los motivos había alguna asociación de los espectaculares triunfos militares del general Bonaparte.

Las paredes pintadas en colores claros estaban de moda. Solían ser de yeso pintado o [fragmento incompleto en el original].

También se utilizaban a veces las telas para cubrir las paredes. Entre las favoritas figuraba la toile de Jouy, generalmente con un motivo clásico. El satén, los damascos, los terciopelos y los brocados se empleaban en la tapicería, en tanto que las cortinas y cortinajes eran de matices vibrantes de azul, amarillo, verde y rojo. Las rayas anchas también estaban muy de moda. Los doseles complicados y las galerías fueron sustituidos por lanzas, dardos o picas, para enmarcar con motivos militares las ventanas.

Las camas Directorio fueron mucho más sencillas que las del período precedente. Se diseñaron para dormir más que para constituir símbolos del rango y el poder. Estas camas, llamadas al principio revolucionarias, pasaron después a llamarse camas patrióticas. Y en más de una se borraron los grandes florones de plumas estilo Luis XVI para desplegar en ellas las lanzas, los dardos, los fasces, las águilas y el inevitable gorro frigio. Las camas en forma de artesa, de góndola e incluso de concha hacían furor. El general Lafayette, héroe de dos revoluciones, dormía en una cama en forma de concha con cortinas azules y blancas. Estaban muy de moda las camas turcas que pudieran acoplarse en hornacinas. Estas solían llevar almohadones redondeados en cada extremo y un baldaquino que caía de una barra para producir un efecto de tienda. Las sillas Directorio ofrecían una amplia variedad de formas en los respaldos, entre los que había urnas, abanicos, vasos y balaustradas, y su forma podía ser redondeada, encorvada o cuadrada, siendo la más corriente la ligeramente cóncava y arqueada por arriba. Muchos de sus diseños, incluyendo los motivos de góndola y de cisne, fueron ejecutados por la familia Jacob.

Otros diseños populares fueron los conocidos con el nombre de silla “republicana”, en la que campeaba el gorro frigio, y la silla “marquesa”, que era un sillón ancho y profundo, con respaldo cuadrado, brazos curvados y almohadillados, cojín del asiento suelto y patas rectas acanaladas. Las mesas Directorio podían ser circulares, ovaladas o rectangulares, con los tableros de pórfido, alabastro y mármol. En esta época estuvieron de moda los escritorios cilíndricos. El escritorio de campaña del propio Bonaparte era un mueble muy ingenioso diseñado para él por G. Socci, un mueblista florentino. De forma ovalada, era una combinación de mesa y silla y, mediante unos ganchos, podía ser unido al coche de Bonaparte. Realizado en caoba, tenía un tablero de mármol verde con molduras de cobre. Y al levantarse este, la parte central se alzaba automáticamente y una silla de tres patas surgía del costado. Todo el ejército francés lo conocía con el nombre de “el palacio”, y a su llegada a cualquier sitio se abría inmediatamente con el fin de que el general pudiera trabajar sin demora.

Los muebles combinados estuvieron muy en boga en esta época, especialmente las combinaciones librería-bureau y guardarropa-bureau. Una atractiva pieza llamada el bonheur du jour (la felicidad diaria) podía encontrarse en el boudoir de una dama. Un pequeño escritorio con el frente abatible y muchos cajoncitos era un mueble favorito en una época en la que todo el mundo llevaba un diario o escribía sus memorias. Los mueblistas de este período tropezaron con serias dificultades debido a las restricciones de la importación. No pudiendo procurarse caoba, palo rosa o cualquier otra madera valiosa, tuvieron que adaptarse a los materiales de la nación. Entre estos figuraban el roble, el nogal y varias maderas de árboles frutales. Las piezas Directorio presentan una total ausencia de marquetería y muy poco tallado a mano. La brevedad de los períodos Directorio y Consulado (entre los dos no abarcan más que una sola década) hizo que muchos de sus diseños se continuaran en el período Imperio, por lo que a veces se les atribuye erróneamente a esta época. Los mejores diseños Directorio fueron los primeros creados, esto es, antes de que Napoleón se convirtiera en el Coloso decorativo de los salones europeos. El encanto, la sencillez y la elegancia son sus características.