Condenar una puerta o una ventana es bastante fácil. En el caso de las paredes de ladrillo, por ejemplo, la nueva obra de fábrica se encaja simplemente en la estructura ya existente, a ambos lados de la abertura antigua; de todos modos, hay que apuntalar el piso y la pared mientras se retira el dintel viejo. Vale la pena fundir la obra nueva con la vieja, ya que los contrastes rara vez resultan interesantes. Incluso se pueden ensuciar los ladrillos nuevos para que sean iguales que los viejos y lo mismo es aplicable al mortero. El procedimiento más sencillo para transformar una puerta en una ventana, o viceversa, consiste en conservar la altura máxima y la anchura y suprimir el antepecho o construir uno nuevo desde el suelo Como esta zona de la pared no soporta cargas, las modificaciones no afectarán a la estructura del edificio. Si se transforma una puerta de la planta baja en ventana, lo más aconsejable es hacer descansar el nuevo antepecho directamente sobre los cimientos. Si se quiere ampliar una ventana o una puerta para acceder a un balcón, por ejemplo y la abertura existente no es lo suficientemente ancha o alta. Deberá incorporarse un nuevo dintel. Para ello, se tendrá que apuntalar el suelo y la pared de encima mientras que se sustituye el dintel viejo por otro nuevo. Cuanto más ancha sea la abertura, tanto más resistente, y por consiguiente mayor, tendrá que ser el dintel: las aberturas muy anchas requieren una jácena de acero o de hormigón armado y, debido al consiguiente aumento de la carga sobre las paredes de ambos lados, es posible que sea necesario reforzar los cimientos. Como en el caso de supresión de puertas y ventanas, en estas ampliaciones y modificaciones las cuestiones de estilo y apariencia deberán tomarse tan en serio como los aspectos estructurales. Por ejemplo, en los muros de ladrillo y de piedra de las casas antiguas hay a menudo un arco sobre las ventanas o las puertas, a veces enyesado, otras visible Para poder reproducir este detalle, el nuevo dintel se monta sólo en el lado interior de la pared, y se añade el arco en el exterior. Las cosas se pueden plantear al revés, es decir, buscando expresamente el contraste entre el tratamiento dado a los cambios y el estilo de la finca; pero para que ello salga bien, hay que tener muy buen ojo o aconsejarse con un buen arquitecto. Siempre que la estructura circundante tenga la resistencia adecuada nada impide prolongar las ventanas por dos o más pisos o instalar grandes puertas basculantes, para abrir la casa al jardín; estas amplias aberturas pueden ser el complemento ideal de los cambios espaciales indicados en el capítulo dedicado a los desniveles, ya que transforma de manera completa los volúmenes internos y la iluminación. Otra posibilidad menos extremada, consiste en evitar la forma rectangular tradicional y hacer ventanas redondas, semicirculares o triangulares. Las ventanas muy estrechas, a modo de aspilleras, son muy útiles para dar luz a una habitación cuando la vista deja que desear.

Ampliaciones

Una vez que se ha practicado una abertura en una pared exterior, se puede ampliar la casa de varias maneras sencillas, por ejemplo, con una galería acristalada. Estas ampliaciones o añadidos no tienen por qué limitarse a la planta baja, se puede construir un balcón o una galería elevados prolongando la estructura ya existente del piso, mediante la colocación de viguetas nuevas 

Los exteriores

Merece la pena tener en cuenta que es posible aumentar el valor de una casa según el modo con que se decore su externo Un tratamiento erróneo puede poner de realce las características negativas u ocultar un carácter arquitectónico positivo, Por ejemplo, muchas obras maestras del movimiento moderno de los años 30 han perdido gran parte de su valor debido a que no se han conservado los colores elegidos por los arquitectos para subrayar los planos y huecos de los edificios. Aunque su casa no sea especialmente antigua, para darle el aspecto y el equilibrio adecuados es importante saber qué tratamiento recibió originariamente. Si sigue el esquema originario, usted mismo se sorprenderá de que una casa que parecía anodina o desgarbada se convierta en un edificio con un carácter y un atractivo considerables.

Sin embargo, al decorar no hay que tener sólo en cuenta el efecto visual de los colores y las texturas; es asimismo importante la calidad protectora de las pinturas y conservantes, así como el valor aislante de los materiales, como las tablas de madera y el yeso.

Cada emplazamiento tiene su carácter propio y conviene adaptarse a él al decorar su casa, a menos que el barrio esté degradado y haga falta darle un poco de vida. Las casas de estilo similar y las que están pareadas o adosadas se prestan evidentemente a un tratamiento unificador. En el caso de las casas pareadas sobre todo si son exactamente simétricas es aconsejable ponerse de acuerdo con el vecino y hacer la decoración los dos al mismo tiempo; o bien hágalo tan bien que después le copien los demás. Utilicen los mismos colores, materiales y texturas en ambas casas, pero destaque la suya pintando la puerta de entrada de un color diferente. También da resultado decorar cada casa de manera distinta, en particular si los edificios son diferentes, pero a menudo es necesario que haya algún punto en común. La gracia de las casas adosadas reside en el ritmo que crean; este ritmo se rompe con suma facilidad si se recurre a una decoración demasiado original. Las que están hechas de ladrillo y piedra funcionan bien cuando las partes de madera y metal se pintan del mismo color y sólo se distinguen por su tonalidad las puertas y otros pequeños detalles Si se pintan las paredes, se puede utilizar el mismo color para todo el conjunto. Otra posibilidad consiste en pintar las de cada casa en un color distinto, utilizando tonos similares. Por supuesto, si su casa está tapada por árboles o por una valla, o bien en el barrio carece de unidad arquitectónica, podrá decorar su casa como le plazca, realzando sus aspectos positivos y eliminando lo que no le parezca bien Por lo general, es preferible la discreción a una decoración demasiado llamativa.