Los diseños franceses Imperio (1804-1815)

Sus motivos fueron tomados de la Antigüedad; las fuentes griegas, romanas, etruscas y egipcias proporcionaron temas militares, formas mitológicas y diseños clásicos, tales como el loto. Las molduras y apliques de bronce dorado, las placas Wedgwood y los medallones de Sèvres fueron los adornos preferidos. Aunque el estilo Imperio comenzó oficialmente cuando Napoleón Bonaparte se proclamó a sí mismo emperador de los franceses en 1804, tuvo su iniciación en los períodos del Directorio y el Consulado. Concebido sobre la teoría de que lo que había sido apropiado para el César que conquistó el mundo lo sería también para Napoleón, su sucesor espiritual, el estilo Imperio… [Oración incompleta en el original]. Comparado con los graciosos diseños del estilo Luis XVI (que se había basado en las mismas formas clásicas), el mueble Imperio resulta opresivo. Los diseñadores del estilo Luis XVI vertieron las formas clásicas en graciosas piezas proporcionadas a las habitaciones de dimensiones reducidas y adecuadas a las conversaciones íntimas. El estilo Imperio intentó retroceder en el tiempo y en el espacio reproduciendo las condiciones de vida del foro romano. Pero nadie, ni el emperador mismo, tenía estas dimensiones heroicas.

Decidido a hacer de su corte el centro del gusto, Napoleón llamó a Percier y a Fontaine para que crearan un marco que impresionara al mundo con su poder y su prestigio. Y el resultado de su búsqueda de un telón de fondo fue un variado surtido de adornos tan teatrales como voluminosos. El nuevo estilo Imperio no tenía mucho encanto a su favor y menos todavía comodidad. ¿Quiénes fueron estos diseñadores, Percier y Fontaine, a quienes Napoleón confió la creación de un estilo Imperio? Estos hombres, casi unos recién llegados a la escena, fueron los jóvenes que el pintor David había recomendado al emperador cuando este era todavía primer cónsul.

Ellos habían restaurado Malmaison, donde el emperador había vivido con Josefina y, a la terminación de esta obra, se les había encargado que decoraran de nuevo los palacios del Louvre, las Tullerías y Saint-Cloud. En 1801, Percier y Fontaine publicaron un libro de diseños de muebles titulado Recueil de décorations intérieures, que contribuyó a establecerlos como rectores del gusto francés. Las piezas de madera del estilo Imperio ofrecen, por tanto, una amplia superficie de caoba roja barnizada con adornos de bronce dorado, placas de Wedgwood y medallones de Sèvres de origen clásico. También estaban de moda los muebles pintados o decorados, aunque en un grado mucho menor. Los armarios, los aparadores, las cómodas y los escritorios eran de forma rectangular y de escala masiva. Solía combinarse la cómoda con el escritorio. Y en estas piezas combinadas la parte alta solía tener una puerta abatible que servía de tablero del escritorio. Los aparadores y los roperos tenían columnas clásicas, audaces diseños tallados y patas en forma de garras. Los sillones de este período tenían por lo general los respaldos planos o redondeados y cóncavos. Pájaros y animales mitológicos se usaban con frecuencia como diseño de brazos. Las patas delanteras solían ser más bien rectas, en tanto que las traseras se curvaban hacia afuera.

Los animales mitológicos y los pedestales en forma de vaso fueron otros de los soportes favoritos para mesa utilizados por los diseñadores del estilo Imperio. Esta última solía llevar un tablero de mármol de Carrara y sus patas también eran columnas blancas de mármol. Las mesas de comedor eran extensibles, con patas rectas adornadas frecuentemente con lotos, acantos o motivos de cuerda. Las mesas pequeñas tenían las patas terminadas en forma de pie de liebre, las grandes en forma de garra de león. La cama característica del estilo Imperio tenía forma de barco, siendo, de todas las formas de barcos posibles, la de la góndola la que gozaba de más favor. Sus extremos solían tener forma de voluta. Los espejos Imperio eran convexos y con marcos circulares dorados que llevaban a veces apliques incorporados para que sirvieran de candelabros. Las formas rectangulares se solían decorar con páteras, rosetas u hojas de acanto.

Una ornamentación considerable se prodigaba en el piano, convirtiéndolo en una de las principales glorias de un salón Imperio. Los escabeles estaban muy en boga, adornados con patas de un solo pie y rica tapicería. Las vitrinas (pequeños armarios para guardar colecciones de chucherías), las jardineras (para colocar plantas) y las mesitas con tambor eran piezas muy a la moda. Los colores para las paredes de las habitaciones de estilo Imperio eran azul pálido, lila, verde pálido, rosa y color ciervo. Si el dibujo del suelo carecía de importancia, una alfombra turca solía cubrirlo.

Para aumentar su importancia, las cortinas solían llevar galones dorados. Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, el estilo Imperio quedó pasado de moda. Habiendo comenzado su existencia por decreto del emperador, no tenía ya una razón especial para sobrevivir. No obstante, es curioso que persistiera durante quince años más fuera de Francia, probablemente porque la costumbre de copiar los estilos franceses estaba tan profundamente arraigada que, aun cuando el estilo Imperio fuera de dudoso gusto, las cortes de Viena, Madrid… [Oración incompleta en el original]. Aun en la distante San Petersburgo hicieron su aparición los diseños Imperio con ciertas modalidades de tipo ruso. Y, en efecto, algunos de los mejores ejemplos de este estilo se encuentran en Rusia. En América, Duncan Phyfe produjo un estilo Imperio americano, llamado Federal Americano, que en ciertos aspectos fue superior al estilo francés. Un estilo creado por decreto nunca puede esperar obtener la validez de uno desarrollado naturalmente. En su intento de crear un estilo así, Percier y Fontaine solo consiguieron producir un estilo monótono hasta el aburrimiento. Los muebles Imperio eran más adecuados para figurar en el Partenón o en el Foro que en las confortables casas de las calles de París, Londres o Viena de los primeros años del siglo XIX.