Todas las variantes que permite el miriñaque

El uso del miriñaque permitió la expansión de la falda, pero a mediados del siglo XIX este aumento de volumen quedó restringido a la parte trasera de la falda. El gran bajo de la falda con miriñaque se hizo más pequeño, se alisó por casi toda su superficie y en la nueva silueta sólo quedó la parte abultada trasera. Esta forma se conseguía desde el interior gracias al polisón. Entre las décadas de 1870 y 1880 surgieron muchas variantes del polisón, ya totalmente consolidado, que daban forma a la falda desde el interior y realzaban la parte posterior, tal como dictaba la moda. Aparecieron varios tipos de armazones para polisones, entre ellos las almohadillas rellenas de crin de caballo, la tela rígidamente almidonada y los armazones de hueso de ballenas, bambú y rota. A partir de mediados del siglo XIX una gran variedad de artículos japoneses fueron introducidos en Europa occidental con ocasión de las Exposiciones Internacionales, que gozaban del favor popular. Las escenas de ukiyo-c (literalmente, “del mundo flotante”) eran especialmente populares y ejercieron una gran influencia sobre el arte europeo occidental. El kimono y otros tejidos teñidos también captaron el interés de muchas personas. Las mujeres europeas llevaban kimonos como prendas para estar por casa, así que este atuendo japonés era modificado para servir como prenda europea. Especialmente popular fue el tejido japonés blanco bordado, llamado rinzu, utilizado para los kimonos de las mujeres japonesas de la clase samurái a finales del período Tokugawa (Edo). Aquí puede verse un vestido confeccionado en Londres a partir de un kimono japonés. Todavía se observan en el tejido las marcas que indican que anteriormente fue un kimono.

Pierre-Auguste Renoir

Madame Hériot (detalle), 1882 Hamburger Kunsthalle, Hamburgo Además de la influencia del japonismo en la moda, en Oriente también se fabricaban objetos artesanales exclusivamente para su exportación al mercado europeo occidental. Este abanico, utilizado en Francia, muestra un dibujo estilo ukiyo-e: por un lado, hay figuras humanas y por el otro, cestos de flores con hojas otoñales y crisantemos; en el reborde superior hay unos insectos dibujados con complicadas técnicas de laca dorada y plateada. Tales abanicos, ornamentados con borlas estilo netsuke, solían ser artículos de coleccionista en la Europa del siglo XIX. En 1867 el dominio Satsuma, junto con los de Shogunate y Saga, participó en la Exposición Internacional de París. El dominio Satsuma mostró interés por los países extranjeros desde el principio, y hacia el año 186o empezó a producir botones de cerámica estilo Satsuma para la exportación. Con su estilo y dibujos japoneses, estas piezas de cerámica se hicieron muy populares en Europa y América y dieron en llamarse “botones satsuma”. Éste es un ejemplo de un diseño japonés adoptado por la Paris mode a principios de la época. Los motivos claramente japoneses de flores de cerezo y kabuto (cascos de samurái)componen esta silueta a la moda. Estos motivos se hacían a mano con un complicado bordado de cordoncillo sobre un tejido de seda aparte, que después se aplicaba a la tela de cachemira. No obstante, sería un error pensar que la disposición de los cascos de guerra es de estilo típicamente japonés,ya que el arreglo vertical es europeo, tanto el concepto como el estilo.

Por esa época se celebraban Exposiciones Internacionales en toda Europa y América, donde se presentaban las nuevas técnicas y diseños. En la segunda mitad del siglo XIX, Lyon, originalmente principal proveedora de tejidos para la alta costura parisina, competía con fabricantes textiles de todo el mundo. Con la demanda de nuevos diseños, los comerciantes de telas dirigieron sus miradas a los novedosos materiales inspirados en diseños japoneses. Aquí puede verse un vestido con motivos de ayame, una flor de la familia del iris, originaria de Europa occidental. Su aparición en el arte y la artesanía europeos, así como en la industria textil, proviene de su frecuente uso en el estilo japonés, tan de moda en la segunda mitad del siglo XIX. El motivo de ayame también aparecía con frecuencia en Le Japon Artistique, la publicación de arte japonés de Siegfried Bing. La parte de la cintura de este vestido tiene una hebilla con dibujo de ayame hecha por unos populares joyeros de la época: Piel Frères.

A finales de la década de 1880, se redujeron las medidas del polisón. La línea de la falda paso a parecerse a un embudo, una forma clara y esbelta con bajo acampanado. Como contraste, en la década de 1890 los hombros se ensancharon y las mangas de pernil hicieron su reaparición. La parte superior de las mangas se volvió rígida y muy voluminosa, llegando a alcanzar sus máximas medidas hacia el año 1895. Este modelo tiene mangas muy grandes, y el dibujo de crisantemos que cubre toda la superficie resulta impresionante. A mediados del siglo XIX los crisantemos, importados de Japón a Europa occidental, acapararon mucho la atención, y hacia el año 1880 los países de Europa occidental crearon “Asociaciones de Crisantemos”. En 1887, el novelista Pierre Loti publicó Madame Chrysanthème, y la imagen de esta flor como símbolo de Japón quedó consolidada.