Un sentido seguro del estilo

Podría parecer que idear un motivo decorativo no tiene nada que ver con la decoración de una casa, pero en ambos casos hay que seleccionar entre diversos factores difíciles y abstractos, como color, equilibrio, armonía y estilo. Mi equipo y yo dedicamos mucho tiempo a elegir y pintar motivos decorativos y así lo hemos venido haciendo durante veinte años. Es una actividad que requiere muchísimo tiempo y concentración. A base de experimentar, durante un período prolongado de tiempo, las ideas se van desarrollando y toman vida. Cuando, finalmente, se toma una decisión, ésta parece simple e instintiva y estamos seguros de que es la adecuada. Si no se da tiempo para cribar la imaginación, centrar bien la cuestión y «dormir con la idea», no es posible conseguir nada sólido o personal. Esto se aplica a la mayoría de los procesos creativos…y más que a ninguno a la decoración de su hogar. Su casa debe ser diseñada de acuerdo con su forma de vida y por ello es esencial, antes de empezar a decorar, hacer una relación de todo lo que desea hacer en ella.

Tendrá, a buen seguro, momentos de duda cuando tenga que tomar decisiones acerca de la decoración de una habitación. Es posible incluso que la indecisión llegue a paralizarle. A veces se empieza sabiendo qué es lo que se quiere, con ideas claras sobre el aspecto que se desea que tenga la habitación, pero con frecuencia, las influencias externas obnubilan esta visión inicial. Uno se siente juzgado y criticado desde fuera y atormentado por la duda interior. Una respuesta inmediata a esta indecisión consiste en buscar en otra parte la confianza perdida, tener en cuenta lo que han hecho otras personas, lo que se puede ver en las páginas de las revistas y de los libros, lo que han hecho los amigos. Esto tiende a socavar su ímpetu inicial y la confianza en sus propias ideas. Para llegar a descubrir lo que le gusta a uno hay que desarrollar un agudo sentido del entorno y con ello la capacidad de juzgar las propias reacciones.

Sométase a la prueba en la habitación donde está leyendo este libro; levanté la vista y haga una lista de las cinco características positivas que encuentra en la habitación: ¿una ventana, una caja, un color? Inmediatamente, sin formular ningún juicio acerca de esto, haga una lista de las cosas que no le gustan: ¿una mancha de humedad, el tirador de la puerta, el desorden en que están colocados los libros, un color, una textura? Al tomar conciencia de cómo reacciona ante lo que ve está poniendo en relación sus ideas abstractas sobre la decoración de interiores con la ejecución práctica de estas ideas.

Acostúmbrese, cada vez que entra en una habitación, a preguntarse: ¿Me gusta o no?  Haga mentalmente una lista de todo lo que le agrada y de lo que encuentra horrible, y vea si alguna habitación se ajusta a las ideas de lo que usted quiere para su casa. Intente definir la cualidad esencial de una habitación y de los elementos que le dan una atmósfera. Un ambiente o un estilo determinados. No sirve de gran cosa limitarse a decir que algo «tiene estilo o es agradable», a menos que sepa usted lo que entiende por esas palabras. Si una habitación suscita en usted una reacción positiva y expresa el estilo de vida que le atrae (puede ser acogedor, elegante, exótico, mediterráneo, etc.) identifique de entre su lista los elementos que inspiran su definición y le pueden dar ideas para sus propias habitaciones.

Pueden encontrar otras fuentes de inspiración en los libros o en las revistas, así como en los escaparates, los programas de televisión, etc. Todos ellos expresan habitualmente elementos de la moda vigente. Las nuevas modas son estimulantes, vienen y van, y nos incitan a cambiar con sus nuevos materiales decorativos y arquitectónicos, sus nuevos estilos de vida, sus nuevas ideas para el mobiliario y las prioridades que imponen en el diseño de interiores.

Actualmente disponemos de miles de posibilidades. La ventaja es que podemos hacer, prácticamente, lo que queramos en el diseño de interiores, pero lo paradójico es que elegir es mucho más difícil que antes. Lo importante es elegir con personalidad, sin dejarse dominar por lo que está de moda. Impuesto por las perfeccionadas técnicas de publicidad.

Sea bien consciente de lo que le quieren imponer y decida por sí mismo; tome de la moda los elementos que gusten y utilízalos a su gusto. El gusto personal es algo que sólo usted puede desarrollar. Decore su hogar sabiendo perfectamente cómo responde usted a cada elemento decorativo, a cada objeto, a cada textura, a cada forma, a cada color y a cada espacio. El color tiene tal poder que tenemos tendencia a abordarlo ajustándose a unas reglas. Sin embargo. No es cierto que existen unas reglas rígidas y seguras. Para llegar a sentirse cómodo con un color se necesita mucho tiempo y esfuerzo, hay que probar y cometer errores. Elegir un color significa encontrar el tono adecuado de ese color y darse cuenta de cómo quedará cuando se aplique. Un color se ve siempre afectado por todo lo que le rodea, especialmente la luz y las sombras, así como los otros colores. La luz afecta al tono, el calor y la cantidad del color. En un rincón oscuro, un color fuerte parece negro, mientras que en una zona iluminada con luz brillante ese mismo color puede diluirse. El efecto de un color sobre otro es extraordinario. Algunos colores absorben completamente a los otros, dominan y apagan a todos los que le rodean. Otros tonos, en cambio, como los agrisados, combinan con casi todos los demás colores Si no se ha fijado antes en los cambios de color, haga este experimento. Corte papeles de varios colores (por ejemplo, rojo, azul, amarillo y gris) en cuadrados de 225 mm y de 75 mm. Coloque el cuadrado pequeño de un color en el centro del cuadrado grande de otro y observe el cambio que se produce. Luego pruebe con dos a la vez. (Por cierto: si el papel más pequeño tiene una forma especial, por ejemplo, si tiene forma de corazón, el cambio de color es más difícil de ver.) En el momento de decorar, haga experimentos. Pinte un trozo de pared y obsérvalo a distintas horas del día, con diferentes cualidades de luz. Imagine ese color cubriendo toda la habitación. Estudie el contraste entre esa mancha de pintura (o, de modo similar, una muestra de tejido o de alfombra) y los objetos de la habitación. ¿Estos colores, se combinan entre sí o se repelen? Una habitación de color blanco crudo tendrá una apariencia con un suelo de baldosas de cerámica de color crema; será diferente con una alfombra color hueso y distinta también con un pavimento de linóleo de color. Junto a la diferencia en los tonos de color de estos diversos elementos, hay también, pues, una diferencia de texturas, que afecta as-mismo a su repercusión en el ambiente. El color suave de la alfombra da una impresión y la superar cie más reflectante de las baldosas causa otra.